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Ikigai, marca personal, y la trampa que ambos comparten
Miwa Uehara
Miwa Uehara es oriunda de Okinawa, Japón, y radicada en la región de O'Higgins. Es cofundadora y directora de WEDO Cowork y WEDO Training, y CEO de THE WOB.
Speaker en liderazgo, autenticidad y conexión humana. Construye puentes entre polos opuestos, como occidente y oriente, y entre crecimiento organizacional y personal. Su sello "Ingenua Disruptiva", refleja su convicción de que la autenticidad y las culturas colaborativas son el verdadero motor de crecimiento en las organizaciones de hoy.
Ikigai, marca personal, y la trampa que ambos comparten
"Ikigai está de moda. Todo el mundo habla de encontrarlo omo si fuera un objetivo a alcanzar o una fórmula para controlar la dirección de la vida."
Soy de Okinawa, la cuna de este concepto, y ahí el ikigai es algo completamente distinto. Para mí era tan cotidiano que ni lo notaba como algo importante, hasta que se puso de moda aquí. Ikigai no es una herramienta que hay que buscar, porque ya la tenemos en la mano. Es la dicha simple de ser quienes somos, nuestra esencia, la única forma de estar en el mundo. Es la dicha simple de disfrutar lo que te alegra y te apasiona, siendo tal como eres. Recibir a los nietos en casa para tomar once. Compartir con amigos del mismo hobby. Jardinear. Cuidar animales. Cosas tan cotidianas que ni siquiera las notamos como extraordinarias. Y ahí está lo interesante: desde esa dicha simple, terminamos impactando positivamente a otros sin que sepas.
Esa misma dicha es lo que la marca personal de moda hoy suele olvidar. Se construye como un producto empaquetado para impresionar. Y cuando nos alejamos de lo auténtico, dejamos de honrar nuestra esencia, y con ello, nuestro propósito real.
En el mundo empresarial nos obsesionamos con integrar tecnología y eficientar procesos. Pero pocas veces hablamos de dónde está la verdadera diferencia competitiva: en la autenticidad. Esa forma única de relacionarnos, de hacer felices a nuestros clientes sin cálculo ni estrategia, es un activo enorme para diferenciarse hoy.
Lo aprendí en carne propia. En una época, intenté agregar valor a mis clientes integrando más tecnología en un servicio de Edtech. La reacción no fue la esperada; fue todo lo contrario. Aprendí que las personas desean sentirse escuchadas, recibir un trato sincero cara a cara. Ahí se forma la confianza, y esa comunidad fidelizada nace de sentirse acompañado, no vendido.
Y esto no es solo sobre clientes: la ciencia confirma que sentirse acompañado impulsa el sentido de propósito, dentro y fuera del trabajo. Un estudio indexado por el NIH (National Institutes of Health) de EE.UU. encontró una relación clara entre el apoyo social percibido y el sentido de propósito. A mayor soporte social, mayor iniciativa de crecimiento personal, y esa iniciativa eleva la autoeficacia y otorga un propósito más sólido. Es un círculo que no distingue entre vida personal y trabajo: lo mismo que sostiene a un cliente fidelizado, sostiene a un equipo comprometido. La colaboración genuina no es un "nice to have" de recursos humanos, sino uno de los motores más potentes de propósito que existen.
La pregunta que le dejo a quien lidera un equipo o una marca no es cómo optimizar más procesos, sino: ¿qué tan auténtica soy yo y es la comunidad que estoy construyendo? ¿Cómo mi equipo y yo estamos impactando a la comunidad desde esa autenticidad? Esa respuesta, más que cualquier estrategia, define si el crecimiento será real o solo aparente.
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