VOICES
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¿Puede el futuro del enoturismo estar en conectar territorios, en lugar de competir por ellos?
Sebastián Maturana
Sebastián Maturana
Fundador y Director Comercial y de Marketing, Viña Maturana
Reseña profesional
Sebastián Maturana es empresario chileno, Fundador y Director Comercial y de Marketing de Viña Maturana, en el Valle de Colchagua. Su trabajo conecta el desarrollo de vinos con la construcción de marca, la apertura de mercados internacionales y la creación de experiencias. Como impulsor de Maturana Sunset Festival, busca acercar el vino a las personas a través de la música, la gastronomía y el encuentro, sosteniendo una identidad de marca profundamente ligada al territorio.
Durante la última década, la industria del vino chileno invirtió fuerte en enoturismo: hoteles boutique, restaurantes de autor, arquitectura de firma. La lógica parecía correcta — si el vino chileno quiere estar a la altura de las grandes rutas del mundo, necesita la puesta en escena. El problema es que confundimos la puesta en escena con la experiencia.
Un visitante puede recorrer una sala de barricas espectacular, tomar una copa en una terraza diseñada por un arquitecto reconocido, y salir sin haber sentido nada sobre el vino, el territorio o la gente detrás de la botella. Construimos el decorado y olvidamos el guion.
Mientras tanto, seguimos pensando el enoturismo país por país, como si Chile y Argentina compitieran por el mismo turista en corredores separados. Es una mirada corta. Los dos países comparten el elemento que realmente define el carácter de cada vino: la Cordillera de los Andes. Un Malbec de Mendoza y un Carménère de Colchagua no son rivales — son dos respuestas distintas a la misma montaña. Esa diferencia, bien contada, vale más que cualquier comparación de quién tiene mejor arquitectura.
Por eso creo que el próximo salto para el vino sudamericano no es competir región contra región, sino construir una ruta binacional real: un recorrido pensado desde la cordillera, no desde la frontera, donde el viajero entienda cómo la misma altura, el mismo sol y la misma piedra producen vinos completamente distintos según el lado del macizo en que se paren. Esa es una historia que ningún valle aislado puede contar solo.
En Maturana partimos de una premisa parecida a escala más chica: la gente no recuerda etiquetas, recuerda momentos. Por eso no pensamos la viña como un punto de venta con vista, sino como un ecosistema — vino, música, gastronomía y comunidad operando juntos. Una ruta andina bien diseñada aplicaría esa misma lógica a escala continental.
El desafío de la próxima década no es construir mejores salas de degustación aisladas. Es diseñar una experiencia compartida que use la cordillera como argumento, no como frontera. Las viñas —y los países— que entiendan esto antes que el resto no van a competir por turistas: van a competir por ser parte de una historia más grande. Y esa es una ventaja que ningún valle solo puede copiar.
Datos de contacto
sebastian@maturanawinery.cl
Instagram: @sebamat_ · @maturana_winery
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